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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

martes, 16 de enero de 2018

Crecida en el Sistema Alto del Tejuelo, noviembre 2004

Ordenando unos papeles del club me he encontrado con este relato de mi hermano sobre una experiencia que tuvimos en el Sistema Alto del Tejuelo hace 14 años.


Pues vamos, que yo había bajado perfectamente equipado para mi encuentro con las ucranianas, pero parece que a ellas no les gusta el exceso de agua en las “cuevecillas de los cojones”.
 
Al final bajamos 4 belgas y 3 españolitos, llenos de ilusiones y de TRASTOS INUTILES. Por ejemplo, la taladradora, cuya relación entre lo que pesa y el número de taladros que hace es realmente impresionante, vamos que por cada kilo de peso puedes poner más o menos tres spits, o cuatro si los dejas medio metidos.
 
Otro TRASTO INUTIL, fue la pértiga de 6,5 m que bajamos. Para colmo en el último pozo se cayeron dos tubos con el consiguiente sustillo. Creo que con el escándalo que armamos, las ucranianas salieron corriendo.
 
Arrastramos la pértiga por toda la cueva, estrecheces incluidas y al final no la utilizamos en ningún sitio. Por lo menos como llevaba tanto kleenex y toallitas perfumadas podía secarme los chorros de sudor de llevar la susodicha.
 
Entre los que íbamos cabe destacar a Kun, (no se como se escribe), este si que es una máquina. A la que te descuidas se quita los aparatos y se mete en los sitios más estrechos que te puedas imaginar, en busca de las ucranianas. Eso sí es tan delgado que al final volviendo al vivac se nos perdió en la sala esa del amor y hubo que volver a buscarlo.
 

Gateras, escaladas, pozos barro, mucho barro, resaltes, mira por aquí, mira por allá, vuelve a mirar, mira esa gatera que buena pinta, métete tu, mejor que se meta tu padre, que alguien coja la pértiga que a mí me da la risa, que buena pinta tiene ese pozo, para buena pinta la de cerveza… y nada las ucranianas sin aparecer, y eso que hasta encendimos barritas de incienso a ver si por el olor se animaban.
 
Bueno, tras dos días y sin ucranianas nos fuimos a pasar la última noche al vivac, con unos cuantos metros de topo en el bolsillo y algunas incógnitas desveladas.
 
Normalmente las noches duran 8 horas, pero parece que en este caso duró más de 24 h.
 

A eso de las 2:00 de la mañana, nos despertamos un poco sorprendidos, de que sonara una gran cascada en el vivac, a los 5 minutos, esa especie de arroyo fósil que hay en el suelo, se convierte en un pequeño torrente. ¡De puta madre! Agua corriente en el vivac, ahora seguro que vienen las ucranianas, total ya podemos fregar los cacharros, coger agua, lavarnos los sobacos, etc.
 
Bueno, el caso es que paró enseguida, y otra vez al saquito a dormir calentito.
 
7:00 am. Salgo del saco, desayuno tranquilo, a recoger las cosas, ¿qué es ese ruido? ¿parece que viene alguien? Si que venia alguien, si, se llamaba CRECIDA, y no era ucraniana. Otra vez agua corriente en el vivac. Miguel Dirk y yo, nos vamos a ver los pozos. Hacemos fotos de la cascada y decidimos por votación unánime que la hipotermia no es buena para la salud.
 

Ya así pasamos el día, mejor la noche, esperando a que dejara de diluviar. Fuimos 6 veces cada dos-tres horas a ver si se podía salir, algunas de ellas con todo recogido y la saca lista, y nada que no había manera, vuelta al vivac y al saco otra vez, Yo como sabía que no podría ir el martes a trabajar, pues fui un buen profesional y me dedique a hacer presas por el vivac para que no nos llegara el agua a los aislantes.


Finalmente, unas 5 horas después de que el río del vivac estuviera seco, nos pareció que se podía salir. Y se salió, eso sí con la ventaja de que el agua que todavía caía nos limpió todo el material.
 
Si has llegado leyendo hasta aquí es que hay veces que si merece la pena escribir más de tres líneas.

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