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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

viernes, 11 de septiembre de 2015

EL VIVAC



Estaba empezando a quedarme dormido. Cuando inicias el sueño no te das cuenta de cómo ha ocurrido, pero es así. Tu cuerpo se queda y tu “algo”, porque nadie sabe lo que es, se va.

 Me encuentro en un lugar muy oscuro donde apenas se aprecia mi entorno. Creo ver grandes piedras que han debido caer del techo. Comienzo a caminar y da la sensación de que floto en el aire. No me cuesta nada progresar. Mis oídos empiezan a captar un sonido: es el goteo constante característico de una cueva. Después, se hacen más intensos. Al principio distantes y, con el paso del tiempo, cada vez más cercanos.



El lugar empieza a tener mucha luz y me doy cuenta de la grandiosidad de mi entorno. Todo comienza a cobrar vida: las piedras grandes, las pequeñas, las formaciones, los.... :
 
- ¡Si son erizos!.



Como un inmenso puzzle todo empieza a encajar en su sitio. Existen columnas estalagmíticas que retroceden hasta sus inicios en un constante goteo de agua. Grandes bloques flotan a mi alrededor elevándose hacia el techo de la gran sala....
 
 De repente, un fuerte golpe. Algo ha caído. De nuevo estoy en el vivac dentro del confortable saco de dormir.



- ¡Qué pena! El sueño era increíble.
 
 Doy un par de vueltas con cuidado para no salirme del aislante y.... vuelvo a soñar. Esta vez me encuentro en el borde del mar. Estoy asomado a un gran acantilado. Sobre mi rostro, una suave brisa me invita a volar. Doy un gran salto y quedo suspendido en el aire. Algo me llama la atención a lo lejos.
 
- ¡El fondo comienza a emerger!.
 
  Tengo la sensación de que el tiempo pasa a una velocidad vertiginosa. Ahora, el fondo del mar se encuentra a tan solo unos metros por encima de mí y, por si no fuera suficiente, lluvia y más lluvia. Un monolito gigantesco comienza a disolverse. Mi vista se hace cada vez más aguda e intenta penetrar en el interior. Poco a poco lo consigue. El estruendo de los ríos que se divierten correteando vertiente abajo es ensordecedor. Todos ellos se unen formando una gigantesca cascada por la que desciendo lentamente con sentimientos, a veces de miedo, a veces de tranquilidad. Me dejo llevar hacia el abismo que cada vez es mayor, como si fuese una gigantesca boca que quisiera devorarme y llego a un meandro que poco a poco se va haciendo más y más estrecho, hasta que sólo pasa..... No sé, pero consigo pasar sin dificultad. Me dejo llevar hasta el remanso del río y de nuevo reina la oscuridad total y el silencio.


 
Abro los ojos y no veo nada. Estoy de nuevo en el vivac. Otra vuelta y otra, no consigo conciliar el sueño. Pasan los minutos, las horas, los días. Los días no puede ser, o ¿tal ves sí?. Otra vez la sensación de que puedo intuir mi entorno sin verlo. El sonido, otra vez el sonido. Parece que alguien viene. Se oyen pasos y tintineo de mosquetones.
 
- ¿Quién puede ser?.
 
Es extraño. Nadie se acuesta con el material puesto. De repente, recuerdo una vieja historia sobre una expedición de varios grupos extranjeros y de cómo uno de ellos que se encaminaba en solitario al exterior, nunca más fue visto.

Parece que se aproxima una persona completamente embarrada. La luz que desprende su casco es de un azul tan intenso que no consigo ver su rostro. De repente surge una voz profunda que me pregunta:
 
- ¿Es por aquí la salida?. Estoy perdido.
 
Me siento agobiado y comienzo a sudar. No puedo decirle nada. Quiero ayudarle pero no es posible. Intento hacerle indicaciones con las manos pero....
 
-¡No tengo brazos ni piernas!
 
- ¿Qué ocurre?
 
De inmediato comienza a salirme del cuerpo algo extraño....
 
- ¡Son patas de araña!.
 
- ¡Me estoy transformando en una araña!.



El hombre me coge entre sus manos y me habla dulcemente:
 
- Gracias, tú me indicarás el camino de salida.
 
Me despierto sobresaltado. Estoy en casa, en la cama.



 - ¡Uf! ¡Qué pesadilla!. Con lo poco que me gustan las arañas.
 
Me levanto y voy al lavabo. Cojo el descendedor y lo coloco en una cuerda que está anclada al marco de la puerta. Comienzo mi descenso. Paso al lado de una vecina y le doy los buenos días. Sigo bajando y me encuentro, cara a cara, con un perro que me ladra desesperado. No me inmuto lo más mínimo y continúo.


Cada vez tengo más ganas de hacer pis y no veo el final. Llego a una ventana, me asomo y observo un servicio reluciente. De él sale un intenso olor a no sé qué. No me gusta. Intento romper la ventana y salgo rebotado al otro lado, frente a una puerta que comienza a estirarse más y más. La ilumino con la luz de mi casco y creo ver una pequeña abertura en su parte superior. Me coloco el puño y el croll y subo por una cuerda situada en el pasillo de la casa. Subo y subo pero nunca alcanzo el final. Sobrepaso un fraccionamiento anclado al manillar de una bicicleta. No me resulta raro porque el siguiente está en la alcayata de un cuadro y el otro en el rabo de una vaca.


Por fin llego a una repisa donde una puerta entreabierta me invita a entrar.
 
- Espero que sea el lavabo. Ya no aguanto más.


Casi me caigo a un pozo. En frente, veo el tan ansiado water. Comienza a salir un pasamanos de la pared. Agarro los cabos de anclaje y, con indiferencia, franqueo el obstáculo. Por fin llego y me voy retirando los aparatos: el descendedor, el mosquetón de frenado, aflojo el maillón, quito de nuevo el descendedor, el mosquetón de frenado, aflojo el maillón....y, después de un tiempo interminable, sigo con el descendedor puesto. No sé cómo pero consigo quitarme los aparatos. Ahora queda la ropa: mono exterior, mono interior, pantalón de calor, calzoncillo largo, el corto y.....
 
-¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!
 
-¡No puede ser!
 
-¡Las arañas no tienen pilila!.

 Despierto sobresaltado. Enciendo la luz del reloj y miro la hora. Pienso “son las ocho, hora de levantarnos”. Salgo del saco enciendo la luz del casco y, como un autómata, me preparo para salir. Recojo el saco, el aislante .... Miro a mi alrededor y veo que los demás todavía no se han movido. – ¡Sois unos vagos!- les grito. ¡Pero nada!, que no se despiertan. – Esta bien, iré subiendo yo solo y os espero fuera-. Oigo algunos gruñidos que interpreto como una afirmación.


Al comenzar el ascenso siento algo de frío, me habré desarropado. Enseguida empiezo a entrar en calor con el ejercicio físico. He conseguido la manta. Para llegar a la base de los pozos de salida es necesario pasar, o mejor dicho reptar por un gran caos de bloques. La saca me impide progresar adecuadamente. Tengo que tirar de ella con mucha fuerza para poder avanzar. Da la sensación de cobrar vida y moverse sola, incluso yo diría que se queja cuanto más fuerte la agarro. Me encuentro en el último paso comprometido antes de llegar a la cuerda. Lo salvo con cierta agilidad. Estoy sobre una piedra en forma de cómoda. El siguiente paso es un pequeño salto a ..... ¿una silla?. Llego sin más contratiempos a la base de los pozos.
 
 Decido esperar a los demás. La sala es grande, muy grande. Se oyen voces a lo lejos que se acercan y consigo interpretar sus conversaciones. Hablan de un divorcio entre un espeleólogo y una espeleóloga. La razón del mismo era que él estaba tan obsesionado con la espéleo que cuando dormía en casa se imaginaba .....


¡Joder, pero si soy yo!

4 comentarios:

  1. ..."que toda la vida es sueño,
    y los sueños, sueños son"
    Si dijo Calderón que La Vida es Sueño,....La Espeleo, un Sueño es ¿no? je je

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    1. Si, es sueño y sobre todo cuando esos sueños se hacen realidad :-)

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  2. "Sobrepaso un fraccionamiento anclado al manillar de una bicicleta. No me resulta raro porque el siguiente está en la alcayata de un cuadro y el otro en el rabo de una vaca. "



    Jajajajajajaja, Me parto.

    La historia del que salió sólo y nunca se supo de él, ¿es verídica?

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    Respuestas
    1. Me la conto Dirk un día en el vivac, creo que ocurrió en Groufe de Berge. Me impacto y siempre que he dormido en la cueva me imagino que pueda ocurrir esto :-)

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