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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Semana de Todos los Santos 2014 1/2


Muchas han sido las torcas descendidas a lo largo de toda esta semana. Sin embargo, lo más interesante de todas ellas fueron los descubrimientos efectuados en la Torca de las Yeguas y el Sumidero de Calleja Lavalle.

Como tengo por costumbre cada vez que se efectúa una actividad de cierta embergadura, voy a comenzar la descripción de estos días de gran intensidad, solo que esta vez empezaré por la última realizada, a la espera de la recopilación de todos los datos de los días anteriores.


1 de noviembre de 2014

Alboroto, Almu y yo nos dirigimos al Sumidero de Calleja con la intención de topografiar la zona que discurre río arriba o mejor dicho “riachuelo arriba”.

A las 8:50 ya estábamos caminando hacia nuestro objetivo con un tiempo bueno, disfrutón, pero con los paraguas en las manos, que cualquiera nos viera nos tendría por locos.







En el trayecto, como es habitual, pusimos una piedra en el túmulo-mausoleo del perro que se encuentra en las proximidades de la entrada a Bernallán. Dice la tradición que cada piedra depositada redundaría en  200 m de topo en el Sistema Alto del Tejuelo. (Ved la foto y juzgad por vosotros mismos).




En este lugar siempre me paro a pensar que a pesar de las numerosas veces que hemos visitados estos parajes aún nos siguen sorprendiendo por su gran belleza. 







Eran las 10:00 y nos dispusimos al descenso de esta singular cavidad. En realidad se trata de un sumidero por el que en tiempo pretérito se precipitó un gran volumen de agua que fue moldeando uno de los meandros interiores más espectaculares que se pueden contemplar en estas tierras. 
 


Sin más contratiempos llegamos a la base del pozo que da acceso al río a -317 m de profundidad y nos dispusimos a realizar la topografía río arriba. Antes, un singular bichejo de las cavernas, nos mostró donde se encontraba el punto de inicio de la topo y, en agradecimiento le retratamos para la posteridad. Si le vuelvo a encontrar se las enseñaré para que vea lo chulo que ha quedado. 


 


Además de alguna metedura de pata, en el agua, progresamos sin demasiada dificultad hasta encontrarnos en un lugar más amplio donde nos dimos un buen homenaje con una buena pitanza.





Este bichejo que encontro Almu, un tal leiódido también se quiso sumar a la comida. No tengo ninguna referencia del tamaño pero no medía más de 3 mm.




En ese punto salía a nuestra izquierda una pequeña galería en forma de tubo con algunas excéntricas. En el suelo se podía apreciar la huella de la circulación de agua en épocas de crecida. Encontramos caparazones de caracol, una avellana vacía y alas de algún que otro tipo de bichejo que no supimos identificar. Estaba claro que todo eso tenía relación con el exterior. Posteriormente, al pasar los datos pudimos comprobar la proximidad de dicho punto con el descenso del agua que circulaba por los pozos de entrada.

Continuando río arriba, a los pocos metros nos topamos con una nueva y pequeña galería que procedía del lado izquierdo y que aportaba un hilillo de agua al río. En este lugar dimos rienda suelta a nuestras gargantas al encontrar una chimenea que, por la configuración de sus paredes, producía un eco sorprendente.






Olvidado el episodio anterior seguimos con nuestra andadura, río arriba. La progresión, más o menos cómoda hasta entonces, se complicó algo más a partir del momento en el que tuvimos que decidir si continuar por una parte más elevada, salpicada de formaciones, o continuar por el nivel de agua. Optamos por la primera llegando hasta un lugar ya conocido donde cerramos la poligonal.  



Una vez finalizada la tarea encomendada regresamos sobre nuestros pasos y emprendimos el ascenso hacia el exterior.

Tras unas cuantas horas llegamos a la dolina exterior donde los árboles lloraban de alegría por nuestro buen hacer.

 
En total fueron “12 horejas de curro”, es decir, media jornada de trabajo bien remunerado con una buena dosis de alegría y satisfacción por este día de espeleología y 250 m más de topo para añadir al Sistema Alto del Tejuelo.

3 comentarios:

  1. He disfrutado doblemente por un lado con la experiencia vivida y otra con el relato graaache mile a sido todo un placer

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  2. dalo por echo y tu ya sabes llevate el pronto... jajajajaja

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