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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Exploración Calleja Lavalle

Hace muchos años que nos propusimos hacer, como poco, una salida al mes a la zona de exploración.
Estas estarían destinadas a la prospección exterior o la exploración de cuevas relacionadas o pertenecientes al Sistema Alto del Tejuelo. Siguiendo esta pauta en septiembre Antonio junto con Álvaro y Manuel se dirigen al Sumidero de Calleja Lavalle que es una de las torcas relacionadas con el gran sistema pero que todavía no esta unida a él.
Gracias a la estrecha colaboración que mantenemos con ACE de Mataro nos mandan una descripción detallada de uno de los posibles puntos de conexión.





Montaje aproximado de Calleja y Canto.


Este relato ha sido extraído del diario de salidas de Antonio que nos cuenta como fue y que aconteció a tan aguerridos caballeros, es que todavía me queda algo de la historia anterior ;-)

 Días: 1 de sep.

Lugar: Calleja, Alto del Tejuelo, Calseca, Cantabria.

Actividad: Espeleología, exploración en Calleja.




Incidencias: Entramos por los pozos de Calleja sobre las 10 h. y bajamos por el largo meandro unos 260 m.



Ya en las salas de abajo tras algunas dudas encontramos el pozo de 30 que nos lleva al río. Tenía cierta esperanza de que tuviera unas dimensiones cómodas, pero no fue así. En los primeros dos tercios abundan los pasos bajos, estrechos laminadores inclinados y alguna que otra pozilla con agua hasta la rodilla. Después de instalar algunos resaltes con cuerda,
hacemos un parada para comer sobre las 13 h. y aprovechamos para dejar los arneses en el cruce donde aparece un aporte de agua por la derecha ya que esperamos que se reduzcan más las dimensiones. Reanudamos la progresión y al poco ascendemos hacia una sala en la que antes de llegar al final en el lado izquierdo encontramos una estrechez con bastante aire pero Alboroto no es capaz de franquearla. Volvemos a coger el camino hacia el sifón y antes de llegar a él cogemos una gatera en el techo que nos habíamos pasado repetidas veces. Según las descripciones creíamos entrar en la zona peor, avanzábamos penosamente por un laminador estrecho y plano empujandonos con las punteras de los pies y nos acompañaba una fría corriente de aire.
Ahí, aunque no dije nada a los compañeros me empece a encontrar mal con dolores estomacales y mareos. Nos equivocábamos, podía ponerse peor y se puso. El suelo se volvió irregular y te lo clavabas en las costillas y en los güev... además empezamos con el barro pegajoso y luego liquido. Bajamos alguna rampa tipo tobogán pero a pesar de las risas no teníamos claro si podríamos subirla de vuelta.






Llegando a los últimos 60 metros finales soplaba el aire con fuerza y me quede destemplado del todo ya que llevábamos el mono cargado de barro liquido y el interior empapado, para entonces ya pesaban más los monos que las sacas. Nos introducimos en el laminador final y en la punta de este comprobamos que hay una estrechez que ni siquiera Alvaro con los pulmones vacíos era capaz de pasar, Manuel nos acerca el cortafríos pero no se pudo quitar apenas nada, El taladro tampoco era útil por que la broca entra demasiado inclinada. Dejamos tres reflectantes para verlos si entramos desde el otro lado y damos la vuelta. Afortunadamente nos pudimos desprender bastante barro en una zona de arena más seca rebozándonos como las croquetas. Invertimos en este último tramo solo en la ida y la vuelta más de tres horas. Después de dar algunos tumbos por los pozos salgo el último sobre la una de la mañana.


Participantes: Manuel, Álvaro y Antonio.

Las siguientes salidas están muy próximas. La primera semana de octubre es el objetivo. Ya os contare el resultado.

4 comentarios:

  1. Buen trabajo... y, aguerridos son, no cabe duda, caballeros no, no tiene caballo, pero espeleologos, los son como la copa de un pino.

    Fdo. JuanMa

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  2. Yo más bien diría que son un poco "cochinos",... no hay más que ver lo sucios que van,... así no se puede ni ir a tomar unas tapas el domingo por la mañana,... jeje...

    Pronto volveremos,...

    David.

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  3. ¡¡¡Volveré!!!, dijo un tal termineitor y mira la que lió ;-)

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