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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

El descenso a las profundidades y lo que allí aconteció al Ingenioso Hidalgo.


Iba don Quijote dando voces que le diesen soga y más soga, y ellos se la daban poco a poco; y cuando las voces, que acanaladas por la cueva salían, dejaron de oírse, ya ellos tenían descolgadas las cien brazas de soga y fueron de parecer de volver a subir a don Quijote, pues no le podían dar más cuerda.”


Qué emoción tan grande imaginar a nuestro Ingenioso Hidalgo colgado del abismo pidiendo cuerda y más cuerda. Si alguien tiene suficiente experiencia sabe que, cuando se deja de oír la voz del que desciende significa que se está muy pero que muy profundo. Además si se les acabaron las cien brazas…, ni os cuento.

Con todo eso, se detuvieron como media hora, al cabo del cual espacio volvieron a recoger la soga con mucha facilidad y sin peso alguno, señal que les hizo imaginar que don Quijote se quedaba dentro, y creyéndolo así Sancho, lloraba amargamente y tiraba con mucha priesa por desengañarse; pero llegando, a su parecer, a poco más de las ochenta brazas, sintieron peso, de que en extremo se alegraron.”

Menos mal porque si le pasa algo lloro tan amargamente como lo haría Sancho. Por cierto, gracias a que el Ingenioso es de complexión recia y seco de carnes, vamos, “un tirilla cualquiera“, porque subirlo de la manera que lo hicieron les debió de costar un huevo, perdón, montón.

Finalmente, a las diez vieron distintamente a don Quijote, a quien dio voces Sancho, diciéndole:
Sea vuestra merced muy bien vuelto, señor mío, que ya pensábamos que se quedaba allá para casta.”

Casta significa para siempre, cosas del antiguo lenguaje en el que están escritas estas singulares hazañas de mi ídolo.

Pero no respondía palabra don Quijote; y sacándole del todo, vieron que traía cerrados los ojos, con muestras de estar dormido. Tendiéronle en el suelo y desliáronle, y, con todo esto, no despertaba; pero tanto le volvieron y revolvieron, sacudieron y menearon, que al cabo de un buen espacio volvió en sí, desperezándose, bien como si de algún grave y profundo sueño despertara….”

A mí y creo que a otros muchos, cuando llevamos mucho tiempo en las profundidades más profundas nos entra una morriña digna de cualquier buen Ingenioso Hidalgo… digo espeleólogo.

“…y mirando a una y otra parte, como espantado, dijo:
Dios os lo perdone, amigos, que me habéis quitado de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún humano ha visto ni pasado. En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra y sueño o se marchitan como la flor del campo.

N´a, no sus preocupéis” .Estas son cosas que pasan cuando uno sale de una cueva; que todo lo que allí ha experimentado le hace ser más sabio y conocedor de lo que es la realidad que nos rodea.

Con mucha atención escuchaban el primo y Sancho las palabras de don Quijote, que las decía como si con dolor inmenso las sacara de las entrañas. Suplicáronle les diese a entender lo que decía y les dijese lo que en aquel infierno había visto.”

Infierno: Lugar subterráneo, lleno de cosas terribles y morada de los condenados además de muchas otras cosas.

“—¿Infierno le llamáis? dijo don Quijote. Pues no le llaméis ansí, porque no lo merece, como luego veréis.
Pidió que le diesen algo de comer, que traía grandísima hambre. Tendieron la arpillera del primo sobre la verde yerba, acudieron a la despensa de sus alforjas, y sentados todos tres en buen amor y compaña, merendaron y cenaron todo junto.”

Lo veis, igual que cuando salimos de una cueva, todos a comer.

“—No se levante nadie, y estadme, hijos, todos atentos.”

Pues eso, todos atentos a lo que aconteció, sucedió, acaeció, ocurrió y pasó.

Las cuatro de la tarde serían, cuando el sol, entre nubes cubierto, con luz escasa y templados rayos dio lugar a don Quijote para que sin calor y pesadumbre contase a sus dos clarísimos oyentes lo que en la cueva de Montesinos había visto.”

A mí, en particular, me gusta muchísimo como nos sitúa en escena la persona que escribe estas andanzas de nuestro valeroso caballero, sí hombre ese tal Cervantes, manco para más señas.

 “—A obra de doce o catorce estados de la profundidad desta mazmorra, a la derecha mano, se hace una concavidad y espacio capaz de poder caber en ella un gran carro con sus mulas. Éntrale una pequeña luz por unos resquicios o agujeros, que lejos le responden, abiertos en la superficie de la tierra.”

Lo explico: más o menos a unos 20 m de profundidad parece que existe una repisa.

Esta concavidad y espacio ví yo a tiempo cuando ya iba cansado y mohíno de verme, pendiente y colgado de la soga, caminar por aquella escura región abajo sin llevar cierto ni determinado camino, y, así, determiné entrarme en ella y descansar un poco.”

Un poco vago nos ha salido el señor. Pero bueno, si él lo considera así esta bien hecho.

Di voces pidiéndoos que no descolgásedes más soga hasta que yo os lo dijese, pero no debistes de oírme. Fui recogiendo la soga que enviábades, y, haciendo della una rosca o rimero, me senté sobre él pensativo además, considerando lo que hacer debía para calar al fondo, no teniendo quién me sustentase;”

Esta claro que todavía le faltaban más metros por descender. Muy buena la idea de sentarse sobre la soga para que las posaderas no se le quedasen frías.

y estando en este pensamiento y confusión, de repente y sin procurarlo, me salteó un sueño profundísimo, y cuando menos lo pensaba, sin saber cómo ni cómo no, desperté dél y me hallé en la mitad del más bello, ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza, ni imaginar la más discreta imaginación humana.”

Normal, tenía que descansar y ya se sabe que por la hora que sería tocaba la siesta del borrego. Lo demás, un sueño que a cualquiera puede surgir cuando se esta traspuesto.

Despabilé los ojos, limpiémelos, y ví que no dormía, sino que realmente estaba despierto. Con todo esto, me tenté la cabeza y los pechos, por certificarme si era yo mismo el que allí estaba o alguna fantasma vana y contrahecha; pero el tacto, el sentimiento, los discursos concertados que entre mí hacía, me certificaron que yo era allí entonces el que soy aquí ahora.”

Si él lo dice será verdad y el que lo negara se las tendrá que ver conmigo.

Para abreviar voy a extraer lo más significativo del relato.

“…Luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos”

Eso se lo dice el tal Montesinos que es quien da nombre a la cueva.
Por lo visto este tío le sacó el corazón a su amigo Durandarte, flor y espejo de los caballeros enamorados y valientes de su tiempo, para llevárselo a su “piva” y demostrar que estaba muerto. Cosas de los encantados.

Tiénele aquí encantado, como me tiene a mí y a otros muchos y muchas, Merlín, aquel francés encantador que dicen que fue hijo del diablo; y lo que yo creo es que no fue hijo del diablo, sino que supo, como dicen, un punto más que el diablo.”

Menudo personaje el Merlín. He leído por algún sitio que “Merlín es el sabio encantador de las leyendas Artúricas; tuvo también fama literaria de profeta. Como personaje, es el único del capítulo que pertenece a los libros de caballerías. No era francés, de Galia, sino de la legendaria Gaula.”

la señora Belerma, la cual, con vos y conmigo, y con Guadiana, vuestro escudero, y con la dueña Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, y con otros muchos de vuestros conocidos y amigos, nos tiene aquí encantados el sabio Merlín ha muchos años; y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros. Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera”

Por fin se ha desvelado ante mis ojos la procedencia de las lagunas.

Guadiana, vuestro escudero, plañendo asímesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean.”

En la realidad el río Guadiana nace en las Lagunas de Ruidera y posteriormente se sume en la tierra para surgir en los Ojos del Guadiana próximos a las Tablas de Daimiel.

“… aquel gran caballero de quien tantas cosas tiene profetizadas el sabio Merlín, aquel don Quijote de la Mancha, digo, que de nuevo y con mayores ventajas que en los pasados siglos ha resucitado en los presentes la ya olvidada andante caballería, por cuyo medio y favor podría ser que nosotros fuésemos desencantados, que las grandes hazañas para los grandes hombres están guardadas …”

Snif, snif… Se me caen las lágrimas ante tango halago.

Por lo visto apareció la famosa Belerma con el corazón del susodicho. Ésta no era muy agraciada y el tal Montesinos realizó un comentario comparativo con la señora Dulcinea, piva del Ingenioso, que no le sentó muy bien. Sancho, sabiendo cómo se las gastaba cuando alguien agraviaba a su señora, le comentó que le parecía extraño que no “se subió sobre el vejote y le molió a coces todos los huesos y le peló las barbas, sin dejarle pelo en ellas.” A lo que él le contestó “…estamos todos obligados a tener respeto a los ancianos, aunque no sean caballeros, y principalmente a los que lo son y están encantados.” Si es que el Ingenioso era muy bien hablado y concienzudo en su discernir sobre aquestos temas.

A esta sazón dijo el primo:
Yo no sé, señor don Quijote, cómo vuestra merced en tan poco espacio de tiempo como ha que está allá bajo haya visto tantas cosas y hablado y respondido tanto.
¿Cuánto ha que bajé? preguntó don Quijote.
Poco más de una hora respondió Sancho.
Eso no puede ser replicó don Quijote, porque allá me anocheció y amaneció y tornó a anochecer y amanecer tres veces, de modo que a mi cuenta tres días he estado en aquellas partes remotas y escondidas a la vista nuestra.”

Lo cierto es que para mí eso de los tres días es normal porque el tiempo pasa volando cuando te encuentras sumido en las entrañas de la tierra.

“—¿Y ha comido vuestra merced en todo este tiempo, señor mío? preguntó el primo.
No me he desayunado de bocado respondió don Quijote, ni aun he tenido hambre ni por pensamiento.
¿Y los encantados comen? dijo el primo.
No comen respondió don Quijote, ni tienen excrementos mayores, aunque es opinión que les crecen las uñas, las barbas y los cabellos.”

Lo de los excrementos mayores se refiere a las deposiciones; es por aclarar un poco las cosas.

“—¿Y duermen por ventura los encantados, señor? preguntó Sancho.
No, por cierto respondió don Quijote; a lo menos, en estos tres días que yo he estado con ellos, ninguno ha pegado el ojo, ni yo tampoco.
Aquí encaja bien el refrán dijo Sancho de «dime con quién andas: decirte he quién eres». Ándase vuestra merced con encantados ayunos y vigilantes: mirad si es mucho que ni coma ni duerma mientras con ellos anduviere. Pero perdóneme vuestra merced, señor mío, si le digo que de todo cuanto aquí ha dicho, lléveme Dios, que iba a decir el diablo, si le creo cosa alguna.”
Sancho es un incrédulo en eso del no dormir, comer, etc. No se percata que no es por otra causa que el encantamiento.
“—¿Cómo no? dijo el primo. Pues ¿había de mentir el señor don Quijote, que, aunque quisiera, no ha tenido lugar para componer e imaginar tanto millón de mentiras?”
¡Bien por el primo!
Aunque después Sancho se retracta de sus palabras y dice:
que aquel Merlín o aquellos encantadores que encantaron a toda la chusma que vuestra merced dice que ha visto y comunicado allá bajo le encajaron en el magín o la memoria toda esa máquina que nos ha contado y todo aquello que por contar le queda.”
Así mejor. Pero después nos dice el Ingenioso que él lo vio todo con sus propios ojos y lo tocó con sus manos.
A continuación nos cuenta que vio a la sin par Dulcinea del Toboso, (piva del Ingenioso), que también estaba encantada como otras muchas señoras de los pasados y presentes siglos. Este fue el punto que dio a Sancho para tomar a su señor como loco y no cuerdo.
“—En mala coyuntura y en peor sazón y en aciago día bajó vuestra merced, caro patrón mío, al otro mundo, y en mal punto se encontró con el señor Montesinos, que tal nos le ha vuelto. Bien se estaba vuestra merced acá arriba con su entero juicio, tal cual Dios se le había dado, hablando sentencias y dando consejos a cada paso, y no agora, contando los mayores disparates que pueden imaginarse.”
Solo decir lo que de la boca salió del Ingenioso:
 “Como te conozco, Sancho, no hago caso de tus palabras.”
“—Ni yo tampoco de las de vuestra merced replicó Sancho, siquiera me hiera, siquiera me mate por las que le he dicho, o por las que le pienso decir si en las suyas no se corrige y enmienda. Pero dígame vuestra merced, ahora que estamos en paz: ¿cómo o en qué conoció a la señora nuestra ama? Y si la habló, ¿qué dijo y qué le respondió?”
A continuación le cuenta lo que sucedió, que es largo de relatar y para no cansar solo pongo la impresión de Sancho que lo dice todo.
“—¡Oh, santo Dios! dijo a este tiempo dando una gran voz Sancho, ¿es posible que tal hay en el mundo y que tengan en él tanta fuerza los encantadores y encantamentos, que hayan trocado el buen juicio de mi señor en una tan disparatada locura? ¡Oh señor, señor, por quien Dios es, que vuestra merced mire por sí y vuelva por su honra, y no dé crédito a esas vaciedades que le tienen menguado y descabalado el sentido!”
Claro, que la respuesta el Ingenioso es contundente y no deja lugar a la locura.
“—Como me quieres bien, Sancho, hablas desa manera dijo don Quijote, y como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles; pero andará el tiempo, como otra vez he dicho, y yo te contaré algunas de las que allá abajo he visto, que te harán creer las que aquí he contado, cuya verdad ni admite réplica ni disputa.”

Y con esto doy por terminado este capitulo de la historia de la espeleología que por supuesto es cierta y no “admite réplica y disputa” contada por un seguidor acérrimo e incansable del Ingenioso Hidalgo.


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