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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

lunes, 18 de junio de 2012

Fin de semana con encanto IV: "el final"

Continuamos con el relato de la experiencia del señor del “Encanto”

Al principio de la noche, debido al agotamiento, me quedé dormido profundamente pero tras unas horas, la incomodidad de dormir en el suelo, el olor que desprendía el interior del saco y sobre todo, los ronquidos de la gente en estéreo, me desperté y decidí dar una vuelta por el dormitorio o vivac como les llamaban ellos.

El caos era increíble. ¡Ríete tu de la teoría esa! ¡Y la llaman la teoría del Caos! Seguro que salió la idea de este lugar. Todo estaba tirado por los suelos, ropa colgada en todos lados, cuerdas, mosquetones, etc…

Mirad las fotos que hice y juzgad vosotros mismos.



Esta es la mesa donde comían todos.


Sin comentarios, completamente vacía….


 La despensa son esos botes azules.


Una foto más del caos.



A eso de las 8:00 se levantaron todos y comenzaron a preparar el desayuno. Lo que más me llamó la atención era la manera que tenían de comunicarse. Tan pronto hablaban en inglés como en español como en flamenco como en francés como en otros idiomas que ni siquiera ellos entendían. Siempre estaban de buen humor, algo que, por lo visto, caracteriza a estos "seres" de las profundidades.
Como me había pasado toda la noche sin ir al baño tenía, como es lógico, mis necesidades y decidí preguntar a uno de ellos. Muy amablemente me indicó que le acompañase; un reflectante me indicaría el lugar exacto. Ni corto ni perezoso y con una gran falta de pudor ocurrió lo que veis a continuación.


Se me ocurrió sacar una foto con el permiso del susodicho para que entendáis por qué estuve estreñido todo el finde.
Me comentó algo de que él siempre necesitaba leer algo cuando estaba en el servicio y que por eso se llevaba el equipo de topo para revisar las notas. Sorprendente, ¡hasta para cagar se llevaba el trabajo! ¡Increíbles estos "personajes"!

Después de todo esto comenzaron a organizar el trabajo. Me preguntaron si quería ir con ellos a explorar, ser el primer hombre que ponía su huella en algún lugar por el que todavía no había pasado ningún ser humano... La verdad es que esa idea me sedujo: parecería un astronauta de esos que visitaron por primera vez la luna... 
Si es que soy un bocazas y me tenía que haber callado y quedado organizando todo aquello un poco.
Según los planos que yo ví y con lo detallista que soy, me fijé en la escala y me dije: “Buah, si sólo es un kilómetro”. Ya os digo, POR EXPERIENCIA, que no os engañéis. Tardamos un huevo, perdón un motón, en llegar al lugar donde nos separamos en dos grupos. Para acceder a este punto, gateé, me arrastré, escalé, bajé y LLORÉ....
Lo peor fue cuando ví desnudarse a tres de ellos... Se me caían las lágrimas como puños. No sé lo que se me pasó por la imaginación en aquellos momentos: vamos, de todo, menos lo mejor. Lo peor vino cuando comenzaron a abrir ese bote con tapa roja. Me dije: "sólo les falta sacar la vasel....." ¡Uy!, menos mal, no sacaron nada de eso; parecía que iban a bañarse para quitarse la roña de tres días. Pues no señor, tampoco. Se enfundaron otro traje de faena y, eso sí, para el agua.


Este de la foto es uno de ellos aunque particularmente peculiar (le llaman "el general", como el abuelo de Heidi a Pedro") pero al final todos forman una piña con un mismo objetivo: pasárselo bien y sobre todo, explorar.


Pensé: ¡será tonto, se lo está poniendo al revés! Pero no, resulta que aquí todo esta estudiado. Es así para no engancharse en los pasos estrechos.




Mientras, me estuvieron contando que ya habían estado aquí los días anteriores a mi visita y, como es costumbre por estos láres, escalaron, gatearon, se arrastraron y sonrieron ¡Si es que están locos estos roma… digo espeleólogos, como parece ser se llaman a sí mismos!




Una vez vestidos comenzó su tarea. ¡Uffff que frío! La temperatura media, suele ser de 8 grados y la humedad muy cercana al 100%, según me dijeron. Para calentarse y tomarse algo caliente les dejaron un hornillo y una carga de gas, que después me enteré que  estaba vacía. Esta circunstancia les sirvió de coña durante el resto de la estancia en estas profundidades. Si es que de cualquier cosa sacaban un chascarrillo para divertirse.

Los demás nos fuimos a una zona que la llaman “Los meandros marrones”.
Para llegar a ella nuevamente…. para que aburriros, lo de siempre, LLORÉ.


Nos pusimos a comer, bueno a quitar el barro para poder comer. El nombre esta bien puesto: sólo se distingue este color en nuestras prendas de vestir.


Estos son mis pies, creo que sobran los comentarios.

  
Después de perdernos, encontrarnos, volvernos a perder, etc, etc, etc, ya no sabía ni en qué lugar me encontraba. Llegamos a una zona con arena seca y, ni cortos ni perezosos, empezaron a embadurnarse cual croqueta. Por lo visto, este método es muy bueno para quitarse parte del barro. Y como siempre, tan felices como ellos mismos.


Durante un buen rato se dedicaron a limpiar el material. No, si al final resulta que son personas muy pulcras. Me contaron que en este punto del río las crecidas son tan espectaculares que llegan incluso a tapar por completo el lugar. ¡Y yo aquí tan tranquilo!
Después de no sé cuantísimas horas, llegamos nuevamente al campamento o vivac, al "magnífico vivac". Jamás había valorado  algo tanto en  mi vida...
Mi cansancio era tal que ya no sabía si subía o bajaba, si era yo mismo o algún ente venido de otra época. Nuevamente me alimentaron, me metieron en el saco (ese dichoso saco con ese olor tan peculiar, por decir algo), me acurrucaron me cantaron una nana y me dormí.
Pero en esta ocasión a eso de la una de la mañana alguien comenzó  a gritar. Ya está,  éste se ha vuelto loco después de este día de estrés. Pues no, llegaron otras dos personas, que con las indicaciones de uno de ellos, habían logrado alcanzar el "magnífico vivac" después de un día completito de aventuras y penalidades. Y dicen de algunos deportistas están hechos de otra pasta…. Ya me gustaría a mí verles aquí dentro, en este lugar "DE ENCANTO". Éstos si que son de otra pasta.
Al día siguiente... bueno, ya ni me acuerdo de lo que ocurrió.Sólo sé decir que es increíble lo que aguanta el cuerpo humano. Gracias a todos ellos logré salir de aquel infierno que para ellos resulta ser todo lo contrario.
Para colmo en el exterior lloviznaba. Pero ellos continuaban tan contentos. ¡Con ésto nos limpiamos! dijeron.
Este fue mi fin de semana "Con Encanto". Seguro que no repetiré pero estoy contento de haber conocido a estas personas que me trataron de una forma tan especial.  
Gracias a:
Walter, Raf, David, Dirk, Julia, Coves, Tubi y Miguel Ángel. También a Felipe y Lourdes que aunque conviví poco tiempo con ellos me resultaron muy simpáticos.

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