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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Torca de La Llana de La Len


Gracias a nuestra buena relación con nuestros vecinos de zona de exploración nos hemos propuesto colaborar con ellos en dos grandes cavidades.

Antonio nos cuenta:

Viernes 10 de noviembre del 2016, Carlinguis y yo nos embarcamos en una nueva aventura. Sobre las 14:30 h. después del trabajo quedamos para viajar a Calseca, Cantabria donde nos hemos citado con Ciano, Joserra y Sergio, nuestros amigos Cántabros del grupo CCES y el Ábrigu, que exploran en una zona contigua a la nuestra y donde tienen varias cavidades. En este caso se trata de la "Torca de La llana de La Len". Pretendemos llegar a las 18 h. para estar entrando a las 19h. y conseguir llegar al vivac avanzado sobre las 23 h. y así atacar el sábado las zonas de exploración. Surge el primer contratiempo al no poder franquear el puerto de la Lunada por un alud de nieve, esto nos retrasara 40 minutos. Finalmente llegamos y tras la aproximación iniciamos la sinuosa bajada donde no podemos dejar de admirar la pedazo de torca y el ingente trabajo de exploración realizado por nuestros compañeros. Unos 500 metros de pozos y grandes galerías nos llevaran hasta el vivac. Llagamos a este sobre las 12 h. y una vez cenados nos metemos los 5 en una carpa donde conseguiremos entre todos subir la temperatura para aproximarnos a una franja confortable, menos Carlinguis que trae un saco demasiado pequeño.



Dormimos mas o menos bien con algunas interrupciones por ronquidos, gemidos y castañeo de dientes de alguno que tiritaba.






El sábado temprano partimos dos equipos a distintas zonas. Carlinguis, Ciano y yo vamos a la punta mas lejana. En unas tres horas estamos ya en la zona de trabajo y salimos ya explorando todas las incógnitas y sacando todo el material de instalación, todo se va cerrando, pero al final del día descendemos por una fractura de unos 35 m. donde damos con una galería de unos 100 m. que continuamos hasta que la falta de cuerda y mosquetones nos impide franquear algunos obstáculos. Son las 21 h. y toca ya retirada, ya en el vivac volvemos a juntarnos todos y cenando Sergio y Joserra nos informan de sus hallazgos, en total entre los dos grupos unos 550 m. de galerías nuevas y algunas incógnitas importantes que avivan la emoción. Afuera debe llover con ganas porque algunos goteos de la cueva se han convertido en cascadas. Nos acostamos sobre las 23 h. para ya temprano al día siguiente iniciar la larga y regada salida alrededor de  las 7h. Finalmente, a las 10:30h. vemos la calle donde nos seguiremos mojando hasta el coche. 

martes, 8 de noviembre de 2016

Exploraciones Sistema Alto del Tejuelo, octubre 2 de 2.

"Engatusar"

Por suerte o por desgracia, en esta vida siempre ocurren cosas no previstas que terminan impresas en los recuerdos convirtiéndose en un hecho elocuente en tu existencia.

En esta ocasión pasaré a relatar lo acontecido el día 22 de octubre del año 2016.

Fui a conocer una parte del Sistema Alto del Tejuelo que aún no había visitado y por la que sentía una especial ilusión por todo lo comentado de esta cavidad.

Últimamente cada vez que voy a hacer puntas de exploración en grandes cavidades madrugo mucho para poder sacar el máximo rendimiento al día. De este modo ahorro el transporte de material para vivaquear varias jornadas. Por el contrario, la paliza con la que termino suele ser mayor, lógicamente. La compensación a tan gran esfuerzo es la ducha y la cama. En un principio pretendíamos dormir en la cueva pero, por circunstancias de trabajo, al final, Antonio y yo decidimos madrugar.

Suena el despertador, 6:20. Tiene huev... que nuestro hobby nos haga madrugar.

Son las 6:30 y ya tenemos todo preparado: es que no hacemos nada de pereza cuando salimos a explorar. Treinta y tres años juntos nos avalan.

Ya de camino por las primeras cabañas, surge de la oscuridad un ser blanco que con delicadeza se acerca a mí y me "engatusa". "Malditos roedores", diría Jordi, "Malditos felinos", diría yo. Si es que son muy listos. Su estridente ronroneo me envuelve. Trato de hacer caso omiso continuando con nuestro andar cansino mientras él se desliza suavemente por nuestras piernas. Pienso: "Ya se cansará y cuando nos alejemos de su entorno dejará de seguirnos". Sí, sí, de su entorno. Nos acompañó hasta la entrada de la Torca. Antonio entró el primero y detrás nuestro felino. Como no ve claro lo que estamos haciendo se detuvo y comenzó a observarme. Cuando desaparecí de su visión comenzó a maullar de una forma lastimera que debido al eco que proporcionaban las paredes de la cueva penetraba en nuestros oídos haciéndonos sentir culpables por no hacerle partícipe de nuestra excursión. "Menos mal que no viene Mercedes porque sino seguro que se queda con él en el exterior", pensó Antonio.

Iniciamos el descenso. Al principio fui grabando a Antonio para intentar mostrar el gran abismo, pero tales dimensiones eran imposibles de plasmar adecuadamente; decidí por tanto continuar sin filmar para saborear plenamente la jornada. La instalación inicial constaba de tres pozos claramente diferenciados. En la actualidad sin embargo, se desciende por uno de 175 m con objeto de salvar cualquier tipo de problema que pudiera presentarse.

En la base, cuando pisamos tierra firme, Antonio expresó sus sentimientos acerca de la pequeñez del mismo en comparación con el pozo que había descendido la semana anterior. No obstante, esto formará parte de otra historia que se contará en su momento.

Nos dirigimos por una galería muy pequeña y "coqueta", con algunos desfondes y "gateos" hasta llegar al vivac "cinco estrellas". En este punto nos unimos con nuestros compañeros donde nos dieron cuenta de sus actividades los días pasados. Mientras finalizaban el desayuno, Antonio y yo dimos una vuelta por el vivac donde no paré de admirarme del trabajo realizado para hacer de este sitio un lugar que más de uno querría para su casa: dormitorio, comedor, servicio, agua corriente, luz con interruptor, etc, etc...



Aprovechado el impasse fuimos a hacer fotos de varias galerías caracterizadas por su amplitud.




De vuelta, Fernando nos comunica que tenía que salir, que había quedado, ¿como si estuviésemos en la calle!. Jordi también saldrá pero algo más tarde. También había quedado ¡Vaya dos pipiolos! ;-)

El resto dirigimos nuestros pasos a la zona prevista de trabajo. Por suerte, porque ésto casi nunca suele ocurrir, en la primeras incógnitas que exploramos comenzaron a desarrollarse una serie de galerías meandriformes de pequeño tamaño con corriente de aire muy neta a pesar de ser un día donde normalmente los sitios que deberían soplar no lo hacían.

Nos dividimos en dos grupos. Antonio, Jordi y yo fuimos progresando y topografiando hasta llegar a un pozo con posibilidades de realizar un pasamanos o llevar a cabo su descenso. Optamos por lo segundo pues disponíamos de poco material.

El pozo se terminaba en un meandro bastante estrecho pero, antes de llegar a su base, aprovechando al máximo la cuerda, se pudo acceder a otro pozo desde donde se visualizaron dos nuevas verticales que quedaron pendientes para la próxima incursión. De vuelta, lo típico, alguna foto y cómo no: ojeo minucioso de todo lo viable persistiendo siempre nuestro empeño en la búsqueda de los desconocido.


De regreso en la galería a la espera de la llegada del otro grupo, continuamos con las fotos y las exploraciones. Aquel emplazamiento me resultaba singular: aún podían encontrarse lugares inexplorados, a pesar de las incursiones realizadas a lo largo de tanto tiempo.





Ya era por la tarde y Jordi tenía que regresar. Entre despedida y despedida Dirk a lo lejos esboza algo relativo a una conexión. Y como si de un chip se tratara, ésto que lo tenemos grabado a sangre y fuego en nuestros genes espeleológicos, raudos decidimos ir en su búsqueda.

Seguimos los pasos de nuestros compañeros hasta que dimos con ellos enfrascados en topografías, pasamanos, búsqueda de posibles continuaciones. Habían seguido la corriente de aire hasta la base de un gran pozo. Efectivamente, tras un pequeño descenso podíamos optar por dos caminos: uno nos conducía al final de un meandro estrecho sin posibilidades y el otro nos llevaba por un angosto pasillo hasta la base de dicho pozo. Como todo en este sistema: ¡Impresionante!

De regreso, seguimos mirando por aquí y por allí con la sorpresa de salir nuevamente a la gran galería por otro lugar más cómodo y sencillo.


Para finalizar encontré otro paso que nos lleva nuevamente a otro meandro estrecho, incomodo, sin corriente de aire pero que continuaba y continuaba hasta que la tierra lo cubrió casi en su totalidad. En fin, esto fue el remate a una jornada intensa de exploración.

De regreso al vivac tomamos un tentempié en el comedor y nos despedimos de nuestros colegas belgas hasta la próxima.



Ya en la base del gran pozo de salida, pequeño para Antonio ;-), inicié el ascenso y a la tercera pedalada comenzó a fallarme uno de los componentes del equipo. Se trataba de un bloqueador de pecho que nos retiene en nuestra maniobra de ascenso facilitándonos la subida por la cuerda. Pensé que sería casualidad, quizá algún mal movimiento. Además era fácil de subsanar empujando con el dedo el gatillo, pero no era así. Fallaba una vez sí y otra también con el consiguiente cabreo y desgaste físico que esto me provocaba. Pues nada - pensé - son 175 m. (esto último tendría que ir entre comillas y con cara de sarcasmo). Al final salí lo más dignamente posible del agujero, pero ya en la calle, cuando me quedé frío, los dos brazos decidieron al unísono ponerse en "L" sin que yo les dijese nada. Tenía que bajarlos empujando uno con otro. Era increíble y desagradable al mismo tiempo.

Después de 16 horas llegamos a la cabaña, nos dimos una ducha, cenamos unos espaguetis que como siempre Antonio se los curró y que nos supieron, hummm, buenísimos y, a la cama.

Como última anécdota comentar que el señor felino esperó en la entrada de la cavidad hasta que salió Fernando y como un buen sabueso le siguió hasta las cabañas de donde había surgido de la oscuridad.

La siguiente, quién sabe. Lo que si es seguro es que generará nuevas anécdotas para ser contadas.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Exploración Sistema Alto del Tejuelo, octubre. 1 de 2.

En este ocasión dividiré en dos las entradas a está última actividad para facilitar la lectura y compresión de nuestras andanzas por el Sistema.

Miércoles 19.

Entrada por parte del equipo belga, Dirk, Walter, Koen 3 y Bram, acompañados de Jordi y Fernando.





Jueves 20.

Exploración y topografía de varias incógnitas en los meandros del norte que parten de la sala Erebus junto con una zona que faltaba del río que finaliza en dos sifones.










Viernes 21.

En el Pozo del Abuelo se desciende por dos vías diferentes. En una de ellas se realiza una escalada que conecta finalmente con la otra vía, todo ello en el entorno de la base de los pozos que vienen de la Torca de Riañon.





Sábado 22.

Llegada al vivac de Antonio y Miguel Ángel. Exploración minuciosa de la margen izquierda de la gran galería que se dirige a Erebus. En la primera incógnita surgen una serie de galerías que toman la dirección norte situándonos en la base de unos pozos próximos a la Torca de las Pasadas. Salida escalonada, primero Fernando por la mañana, por la tarde Jordi, y a última hora Antonio y Miguel Ángel.







Domingo 23.

Salida del resto, subida al avión y vuelta a casa.




Total topografiado 1600 m.

viernes, 21 de octubre de 2016

Exploración exterior octubre

Una imágen vale más que mil palabras y como no soy muy ducho en las palabras mejor poner las imágenes y comentarlas.
Pues... parece que hace un poco de frío.


Vamos de excursión con la mochila la tortilla y el jamón.

Lapiaz, árboles y cabaña, por ese orden.

Busca, busca ....

Pues si que hay agujeros ...

Vamos p´arriba que esta el gurejo ...

Pues voy a ver si me llevo esta piedra para la cabaña.

Ehhh no mireis que estoy meandoooo...

Vaya par de dos

Tentempié del explorador... sentado o apoyado.

Pintor o escritor, esa es la cuestión.

Un emboscado.

Yo me voy que estos me van hacer bajar otra vez.

Curiosos estos humanos ¿habran perdido algo?

Venga una fotico para la posteridad.

Pues va a ser que no.

El fotografo fotografiado.

Y un video de la actividad...